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LAS MIRADAS APUNTAN AL MINISTRO GUZMÁN

Expectativa de bolsillo con la inflación al galope y el dólar a punto de ebullición 

Las metas que se fijó el gobierno en el presupuesto ya quedaron atrás. ¿cuáles son las variables para des­pués de las urnas? 

La inflación prome­dio de los países de América del Sur, ex­cluida Venezuela, fue en agosto de 0,64%, cuatro veces menos que el Índice de Pre­cios al Consumidor de la Argentina. La nueva medición (correspon­diente a agosto) se conocerá este martes, pero la mayoría de las consultoras adelantan que estará por debajo del 3% (que se dio en julio). Aun así, la mar­ca de Argentina -tanto mensual como la acumulada- es la más alta de la región. Por ejemplo, Ecuador tuvo la menor inflación mensual con el 0,12%; en Chile fue de 0,4%; Colombia con 0,45% y Bolivia con 0,52%. Un escalón más arriba, Uruguay con el 0,85% mensual, Brasil con el 0,87% y Paraguay con el 0,9%, en tanto en Perú el índice llegó al 1,06%. En promedio, el acumulado da 4,7% en estos países, en la Argentina roza el 30%. 

La inflación de agosto, que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dará a conocer el martes ve­nidero, se ubicaría apenas unas décimas por debajo del 3%, en un contexto de aparente desaceleración que no termina de acentuarse. Luego del pico de marzo, el indicador oficial mostró cierta reducción hasta junio para después entrar en una meseta de la que se demora en salir, mientras sigue acu­mulando una diferencia que hace añicos la proyección anual del Gobierno, pero sobre todo la capacidad del bolsillo, especialmente de los asalariados.

Según la medición del Ins­tituto Estadístico de los Tra­bajadores (IET), dependiente de la Universidad Metropo­litana para la Educación y el Trabajo (Umet) que fun­ciona bajo el paraguas de la CGT, la inflación de agosto se ubicó en 2,9%, impulsada por las subas de la telefonía celular, la televisión por ca­ble y el rubro Indumentaria y calzado, con incrementos que neutralizaron el impac­to de la baja de la carne. Las consultoras privadas no des­entonan en el pronóstico, vaticinan un valor mensual idéntico para el IPC (Índice de Precios al Consumidor) de agosto.

Si se cumple este pronós­tico, el acumulado del año se ubicará muy por arriba del 30%. El ministro Martín Guzmán había previsto un 29%, no es en lo único que falló. También tiene proble­mas en el mercado cambiario y la proyección del déficit se desbordó con un incremento considerable de la emisión de Pesos: más de un billón.

Con este cuadro el gobier­no del neokirchnerista Al­berto Fernández llega a las elecciones Primarias, Abier­tas, Simultáneas y Obliga­torias (Paso) que se realizan hoy. A su favor hay que decir que la inflación comenzó a ceder lentamente, pero no lo suficiente. Un índice en torno al 3% men­sual es alto, aquí y en cualquier país, salvo Venezuela. 

“Esta menor vola­tilidad mensual de la inflación producto de los controles de cambios exige de una mayor dureza fiscal y monetaria para atacar el fenómeno, y a la vez estrate­gias que lidien con la inercia y las expectativas”, conside­ró un estudio de Analytica Consultora. Y remarcó que estabilizar los precios desde una inflación consolidada como la actual “requiere, además, acuerdos políticos de múltiple espectro (con empresarios, con sindicatos, con movimientos sociales) y cierto grado de reformas es­tructurales que complemen­ten la política económica”.

La consultora advierte que el régimen cambiario que se instaló desde fines de 2019 “genera una significativa concentración de la inflación mensual respecto de su va­lor central. Sin embargo, de no modificarse ciertas con­diciones básicas, promete perpetuar una inflación alta y estable”.

Dadas las fuertes restric­ciones para generar dólares, “no parece factible el retorno inmediato a un régimen de plena flexibilidad cambiaria, en consecuencia, la anato­mía actual de la inflación se consolidará”, estimó.

En el mercado no descar­tan que luego de las urnas, cualquiera sea el resulta­do, podría darse un ajuste al cepo cambiario. Si no es ahora, después de las Paso, será tras las legislativas de noviembre.

Al respecto, el director de análisis macroeconómico de la consultora Equilibra, Lo­renzo Sigaut Gravina, evaluó que “de aquí a las legislativas, la situación va a estar conte­nida”, aunque aclaró que el dólar blue es un poco más volátil. “El Gobierno está en un esquema cambiario que no es sostenible porque el dólar oficial se mueve al 1% y el resto, al 3%. Uno puede usar el ancla cambiaria un tiempo, pero no indefinida­mente”, remarcó.

Y pronosticó: “Son dos meses en el que el Banco Central va a tener que hacer tripa al corazón. Va a seguir vendiendo como pasó en es­tos primeros días hábiles de septiembre” para mantener el status quo cambiario. Por su parte, el economista jefe de la consultora Ledesma, Gabriel Caamaño, afirmó que en el mercado hay “ex­pectativa de que después de las elecciones se vengan más restricciones por el lado del cepo y, en consecuencia, se restrinja más el acceso a los dólares paralelos legales y el mercado blue se siga encare­ciendo”

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