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En su carta, la vicepresidenta señaló que hasta agosto pasado sólo se había alcanzado un déficit primario del 2,1% frente al 4,5% fijado como meta en la ley de Presupuesto.

Las medidas que se estima serán puestas en práctica por el Gobierno ya generan rechazo. Analistas económicos plantearon que el aumento del gasto público que impulsaría el Gobierno para obtener más votos generará más inflación, porque una mayor emisión se trasladará a precios y provocará más deterioro social.
La vicepresidenta Cristina Kirchner reclamó aumentar el déficit hasta el 4,5% del PBI y volcarlo a los bolsillos de la gente, para intentar una mejora en las próxima elecciones tras la derrota en las Paso.
En su carta, la vicepresidenta señaló que hasta agosto pasado sólo se había alcanzado un déficit primario del 2,1% frente al 4,5% fijado como meta en la ley de Presupuesto.
Según una estimación del Estudio Broda y Asociados, la ampliación de gasto extra previsto para el año ronda casi los $600.000 millones, monto equivalente a 1,4% del PBI, consignó la agencia Noticias Argentinas. El cálculo incluye una nueva suba del mínimo imponible de Ganancias, un bono para jubilados y la Asignación Universal por Hijo (AUH), créditos a monotributistas y pymes subsidiados, y una nueva etapa del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).
En tanto, la consultora que encabeza Fernando Marull sostuvo que hasta agosto el déficit fue de sólo 1% del PBI y el año cerraría con un 4%, con lo que el Gobierno “puede gastar hasta un 3% más hasta fin de año y aún así cumplir la meta del 4,2%” de déficit presupuestario.
Marull estimó que esto podría incluir “un nuevo IFE de $15.000 para 3 millones de personas, que tendría un impacto del 0,1% del PBI y un bono extraordinario de $6.000 millones para los titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y para el 80% de jubilados, lo que llevaría a un gasto de 0,16%”.
El economista agregó que “el principal miedo viene por el lado del financiamiento del déficit. Hasta fin de año el Tesoro tiene que financiar $1.500 millones y con un rollover del 100%, la emisión necesaria sería de $1.000 millones, un 30% de la base monetaria actual, que es mucho”.
Para Marull, esa emisión “tendría impacto a partir del verano de 2022, ya que la estacionalidad de la demanda de pesos juega a favor en diciembre”, es decir que después de las elecciones habría un deterioro de la economía y mayor inflación.
Por su parte, el ex presidente del Banco Nación Carlos Melconian advirtió que la mayor emisión monetaria “va a impactar en la inflación”.
“El 2,5% de la inflación de agosto fue consecuencia de la menor emisión de la primera parte del año y la de ahora la van a pagar a principios de 2022, ese es el drama de la Argentina”, dijo Melconian. La consultora GMA -en tanto- vaticinó que las cuentas públicas “empeorarían notablemente en los próximos meses”, al señalar que hasta julio el déficit acumulado fue del 0,7% del producto, lo que da un margen gobierno de aumentarlo en $1,4 billones entre agosto y diciembre”.
“Cualquier desvío sistemático de este monto será saldado con emisión, que ya aportó 68% ($850.000 millones) del total del financiamiento del Tesoro en lo que va del año”, agregó GMA.
Por su parte, el economista Claudio Zuchovicki dijo que el Gobierno utilizará los derechos especiales de giro del FMI para pagar la deuda con el organismo.
El espectro de analistas advierten un futuro cercano con muchas dificultades, lejos de la recuperación y en la continuidad de una práctica considerada nociva: seguir gastando. Es, quizás, la síntesis de un país que no genera empleo genuino desde hace más de una década.s

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