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FOTOGRAFÍAS QUE REMEMORAN SU VIDA

Presentan la muestra “Presman, ensayo sobre la voluntad”

La exposición se realizará en el es­pacio donde el psiquiatra ejerció la profesión por más de 40 años. Se in­augura mañana de 18 a 20.

“Comencé a tomar foto­grafías a mi padre en el mar­co de un taller que había co­menzado a cursar en el 2017. Él no estaba muy a gusto con la idea de ser protago­nista, pero se dejó retratar. Sobre finales de ese año él falleció y sentí que esa serie había quedado trunca”, dijo a NORTE de Corrientes la fotógrafa Amelia Presman, quien mañana compartirá con los correntinos varias de estas imágenes. A pesar de darle un cierre en el ta­ller -agregó- “la verdad que tenía el sabor amargo de lo inconcluso. Me demandó bastante tiempo poder vol­ver a mirar sus fotos sin llo­rar y volver a pensar cómo darle otra profundidad a lo que ya estaba hecho. Recurrí un poco al archivo familiar y apelé a conectarme con los aspectos de su vida que hi­cieron quien finalmente fue. La exposición surge de ese proceso de maduración. La muestra “Presman, ensayo sobre la voluntad” se abre al público que desee recor­darlo o conocerlo el sábado 9 de octubre, de 18 a 20,30 en Avenida Vera 1336. El lu­gar elegido no es un centro cultural: es el lugar donde ejerció la medicina durante 40 años, y donde también lo hizo mi abuelo. Los restantes sábados de octubre perma­necerá abierto este espacio de 18 a 20.

El nombre de la exposi­ción es el hilo conductor da cuenta de su tenacidad ante la vida. “Aspiro a dejar en evidencia su tenacidad y su naturaleza, en un ejercicio de memoria familiar y social porque papá fue militante de su época, y provenía de una familia judía y de izquierda, y esa matriz impregna muchos sucesos posteriores”.

Consultada sobre qué fue lo que priorizó cuando eli­gió las imágenes a exponer dijo que intentó enhebrar fragmentos de memoria, sensaciones y hechos con­cretos, para narrar su vida como persona y como pro­fesional, facetas que están estrechamente vinculadas. “A mi modo de ver, él fue un hombre que logró sortear no sin esfuerzos monstruosos, las limitaciones a las que se enfrentó. Y esa fortaleza calculo que él no lo veía así, fue una inspiración. A papá le colocaron por prevención una vacuna antirrábica a los 16 años, sin tener conoci­miento de que estaba ven­cida. Sufrió una parálisis y le dijeron que no volvería a caminar. Pero caminó. Con botas ortopédicas, y con bas­tón. La voluntad que tenía la desparramaba, animaba a los demás a no doblegarse, a continuar con lo que tuvie­ran como propósito”, agregó.

Algunas imágenes -ex­plicó la fotógrafa-, son de archivo. Incluso hay un au­torretrato de él, que también hacía fotografía analógica en su juventud. “Esa ima­gen la hago dialogar con un retrato que le hice, y creo que se generan relaciones interesantes: cómo se veía el mismo y cómo lo hago yo, in­cluso cómo esa mirada se va modificando con el paso del tiempo”. 

Algunas imágenes preli­minares datan del 2015 pero finalmente decantó por las del 2017, y luego fue aña­diendo algunas de la familia y otras que hizo en el 2020. Fue un período intenso. “Mis amigos del taller Relatos de Garaje Joaquín, Natalia, Jaz­mín, Verónica, Viviana, Ariel y Eduardo también partici­paron de la selección”, dijo y comentó que ellos dieron sus consideraciones, y bueno, “luego fui avanzando siem­pre siento que a tientas hacia el final”. 

Las tomadas por la autora de las fotografías estaban re­ducidas a su ámbito privado y al territorio de la casa fami­liar. “Ya estaba muy condi­cionado en sus movimientos y salía poco. La fotografía es practicar una mirada obser­vadora, aunque los rituales sean muy sencillos. Eso es lo que intenté dejar plasma­do. Además de fotografías la exposición incluye objetos personales y documentación de la época, como archivos periodísticos de la bomba que pusieron en la casa de mis abuelos en el 73, en ple­na dictadura militar”.

Una muestra de esta natu­raleza genera muchas sensa­ciones. La autora de las obras dijo a NORTE de Corrientes: Creo que sentí que era el mo­mento de mostrar el trabajo y la fecha la puse en función de que pudieran estar pre­sentes dos hermanas -somos 4- que no viven en Corrien­tes. A pesar de que el ensayo lleva un tiempo terminado, no muchos lo vieron. Y ade­más pienso que ver las imá­genes también cambia según el espacio. Hay un clima que se genera en torno a un ál­bum familiar, y otro que se genera en el espacio físico -su espacio-. En este tramo me ayudó Ronald Isler, digo, a pensar la disposición de las imágenes y los objetos en torno a la sala de espera, la salita de la secretaria, un hall de paso y finalmente el con­sultorio. “Estoy muy conten­ta; la verdad que sí”, finalizó Amelia Presman.

De esta manera, la fami­lia invita a conocer un poco más sobre el hombre que los acompañó durante varias décadas a través de su pro­fesión y también desde la amistad, una característica que lo identificó

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