Chaco Corrientes SoyNorte Club
Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.nortecorrientes.com/a/174215
FIESTA NACIONAL DEL CHAMAMÉ EN PANDEMIA

Confluencia y Mauro Bonamino, lo más destacado de la primera noche

Después de tan larga espera el capítulo artístico fue apenas discreteo. Rutina y poco vuelo en un programa por debajo del promedio. 

Después de larga espera, el anfiteatro Cocomarola abrió sus puertas y el chamamé tuvo una

Juancito Güenaga, el artista indiscutido que invita al baile.

nueva oportunidad para lucirse en la primera noche de la Fiesta Nacional que comenzó el viernes pasado. Pese a la algarabía por el regreso, la emoción de unos y otros, la realidad es que fueron pocos los artistas que supieron honrar este escenario y la declaración de Patrimonio Inmaterial Cultural de la Humanidad del género. 
Al inicio de esta historia se conocieron más de 500 propuestas para subir al escenario "Osvaldo Sosa Cordero". Sólo 220 -poco más, poco menos- fueron los elegidos. La pregunta que surge después de ser testigo vía transmisión televisiva de la primera jornada, es si entre las 300 propuestas que quedaron fuera de la convocatoria no habría algún artista que presentara una propuesta diferente y superadora. La pregunta surge tras presenciar largas horas de espectáculo en el anfiteatro Cocomarola. 
Hubo excepciones. Sí, las hubo, y fueron los destacados de la noche. Los que quizás no se lleven todo el aplauso del público, los que quizás sean los menos conocidos, pero son los que se animan a presentar algo diferente que, en definitiva, demuestra que el chamamé sigue vivo. Pero la gran mayoría de los artistas subieron al escenario como lo hubieran hecho en una fiesta de cumpleaños, en un casamiento, sin una concepción del show que genere expectativa, trabajo, estudio y una dedicación en pos del esperado "regreso" de la Fiesta Nacional del Chamamé. 
Es más, cuando algunos grupos y solistas comenzaron su presentación en el marco de la 31ª Fiesta Nacional del Chamamé, los concurrentes asiduos a esta celebración conocíamos cómo continuaría y hasta cómo finalizaría. No hubo mayores sorpresas. Sí algunas voces cansadas, otras voces sin la performance necesaria para subir a la gran fiesta del Chamamé, sobre todo ahora que nos posicionamos como Chamamé de la Humanidad. 
Hubo excepciones. Reitero, sí las hubo. Una de ellas fue la del grupo Confluencia de la mano de Milagros Caliva, que al igual que Mauro Bonamino Grupo presentó una propuesta diferente. No se quedan con los temas tradicionales que provocan el aplauso fácil, sino todo lo contrario: se animan a lo nuevo, a presentar sus propias melodías, a marcar la diferencia. Porque, si hablamos de un chamamé universal estamos hablando de abrir, sin dejar de ser chamamé; sin dejar la esencia misma que se da en el ritmo. Porque lo primero que tiene el género de más atávico y telúrico es el ritmo, el ritmo sincopado del 6X8 que estos jóvenes artistas presentan de manera excepcional sin perder esa esencia; en definitiva tienen el vuelo propio. Se puede decir que en el caso de Confluencia, donde también está la correntina Lucía Troitiño, el grupo propone una propuesta que tiene como base la riqueza de la diversidad con una estética y con una raíz local, pero con un color universal.
Párrafo aparte merece el reconocido Juancito Güenaga que, pese a perder a su compañero de ruta chamamecera por más de 33 años el martes pasado, cuando se enteró de la muerte súbita de Luis Cabrera, debió dejar de lado el dolor, llevar de manera interna su duelo y rearmar el grupo para cumplir con el compromiso firmado con la organización: ser parte de la apertura del reencuentro chamamecero. Así lo hizo. Con el acordeón de Cabrera subió al escenario "Osvaldo Sosa Cordero" como uno de los acompañantes del curuzucuateño, el joven Pablo Melgarejo, y como es costumbre lograron que el público se animara a dejar sus espacios establecidos debido a los protocolos por la pandemia de la covid-19 y saliera a bailar. Aplausos de pie para el curuzucuateño.
Otra de las presentaciones para destacar fue la de la Orquesta Sinfónica del Regimiento de Patricios y la del Ballet Oficial de la Fiesta que, como todos los años y pese a todos los cuidados que debieron tener para ensayar y ser parte de esta primera edición pandémica del encuentro chamamecero, se lucieron en todos los sentidos.
Anoche continuaba la segunda velada de chamamé, y la gran expectativa era el regreso de Ofelia Leiva que, tras dos años de aislamiento, se animó a salir de su hogar para presentarse en el Cocomarola. Esta será una fiesta que sin lugar a dudas dejará mucho para analizar, porque tanto reclamo por la reapertura, por la posibilidad de trabajar y por volver, a la hora de demostrar el valor artístico de cada uno fueron muy pocos los que brillaron y lo hicieron con luz propia.