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Rigor climático, quebranto económico

Según la Federación de la Industria de la Madera, las pérdidas por los incendios forestales ascienden a 3.500 millones de pesos por cada 1.000 hectáreas de bosques implantados.™
Corrientes y un puñado de provincias del Norte argentino, a la sazón la región más pobre del país, han tenido que hacer frente, con la escasa infraestructura disponible y el enorme voluntarismo de sus limitados recursos humanos, a una catástrofe ambiental de proporciones extraordinarias que lamentablemente la opinión pública no alcanza a dimensionar porque el drama -que en muchos casos deriva en tragedia- se produce en forma alternada, con intervalos irregulares y casi siempre en zonas rurales, a prudente distancia de los espacios urbanizados. Únicamente cuando acecha a una población o afecta a un conjunto de viviendas el combate contra el fuego es noticia. Hasta que eso ocurra hay una batalla casi siempre ignorada por la gente, y lo que es peor por las autoridades, que deberían tener un compromiso permanente para brindar respuesta efectiva a esta problemática. Es que los incendios generalmente no dan aviso y cuando se desatan, no esperan. 
El hecho es que buena parte del país, las provincias del centro y Norte de la geografía nacional quedaron envueltas durante este enero en el oleaje infernal que combinó temperaturas altas, sequía extrema y fuego por doquier. Algunos distritos sufrieron más que otros, no obstante con independencia de los matices locales todas quedaron inmersas en una situación de emergencia (ígnea) que más allá de las expresiones de preocupación no motivó ninguna acción de fondo por parte del Estado federal ni de los gobiernos provinciales. Apenas un puñado de gobernadores apuraron una declaración de emergencia. En Corrientes se hizo el anuncio, pero el instrumento legal no aparece.
Mientras tanto el rigor climático continúa su proceso, se ha focalizado en algunas regiones y eso prolonga el riesgo de incendios y el consecuente quebranto económico, que se estima ya es considerable. "Las pérdidas por los incendios forestales que afectan a buena parte del país ya ascienden a 3.500 millones de pesos por cada 1.000 hectáreas de bosques implantados", informó la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima).
Sobra la base de esta proyección y debido a que sólo en el año 2020 "se quemaron en la Argentina 1.100.000 hectáreas de bosques, el monto de las pérdidas por incendios forestales asciende a 3,850 billones de pesos", lo que representa "más de tres veces la recaudación de la Afip de diciembre 2021 y equivale a los recursos que el Gobierno Nacional coparticipó a las 24 jurisdicciones el año pasado", resaltaron. 
La federación que aglutina a 28 cámaras empresarias en todo el territorio nacional, difundió que "de acuerdo al Global Forest Watch, sólo en el último mes (24/12/2021 al 24/01/2022) se registraron 7.849 alertas de incendios en Argentina, y el 95% de los incendios forestales son producidos por intervenciones humanas, según el Servicio Nacional de Manejo del Fuego".
Según un relevamiento preliminar que hizo el Gobierno correntino, los incendios han afectado a más de 6.000 hectáreas de bosques implantados en la provincia. En algunas localidades (Lavalle, por caso) el fuego arrasó viviendas, aserraderos y depósitos rurales. Es serio y no es nuevo. ¿Se le está prestando la debida atención?
El coordinador del Departamento de Bosques Nativos de Faima, Daniel Loutaif, llamó al sector público y privado "a trabajar incansablemente en la prevención (...) para provocar un cambio cultural en la población para que todos cuidemos los bosques". Según resaltó, la Argentina cuenta con 1,3 millones de hectáreas de bosques implantados y 55 millones de hectáreas de bosques nativos. "Debe haber una política de Estado que trascienda los distintos gobiernos", dijo.
No hay que perder de vista que el quebranto económico es sólo un costado, también hay que computar el daño al ambiente, a la biodiversidad.