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INSEGURIDAD Y SORPRESA EN EL BARRIO CANAL 13

Policías buscaban a presuntos ladrones en un baldío, pero hallaron féretros

Alertados por los vecinos, allanaron una casa abandonada y encontraron cuatro ataúdes. Desmienten la existencia de un cadáver en el lugar.

Los vidrios de una vieja ventana en una casa abandonada se

volvieron opacos por el paso del tiempo, la suciedad del polvo y los graffitis que pintaron en ellos, pero igualmente dejan ver tenuemente los cofres confeccionados para depositar en ellos restos mortales que serían llevados, finalmente, al camposanto.
Los féretros están allí desde hace al menos cinco años, pero fueron redescubiertos recientemente aun cuando están ocultos por algunas ramas de un árbol que se halla frente a la casa abandonada ubicada a la altura del número 620 de la calle denominada Canal 13, del barrio homónimo.
La construcción está destruida. Al estar abandonada los circunstanciales maleantes aprovecharon la falta de seguridad para llevarse chapas, maderas, ladrillos, grifería y todo aquello que pueda ser reciclado. 
Los féretros aportan al lugar un aspecto tétrico que generó en el imaginario del vecindario un sinnúmero de conjeturas respecto de quién los llevó hasta allí.
El lugar carece de portal, también de puerta -la robaron años atrás-, por lo que al entrar se divisa en una habitación ubicada a la izquierda los cuatro féretros: dos en posición vertical, recostados contra una pared, y en el piso otros dos; uno de ellos de aproximadamente un metro de longitud.
Los cuatro cajones están desvencijados, podridos y destruidos por los efectos climáticos y la humedad.
Fueron redescubiertos por efectivos de la Comisaría 11ª el martes pasado, tras un llamado que fue recibido por el servicio de emergencias 911.
La comunicación tenía como fin alertar a las autoridades que en ese lugar abandonado, oscuro, lúgubre, se refugiaban los maleantes luego de cometer atracos en la avenida Armenia, ubicada a pocos metros, y en las calles de esa barriada.
Los uniformados pidieron la autorización de la Fiscalía en turno e ingresaron a requisar el lugar a fin de sorprender a los presuntos malhechores que merodean por la zona. Y fue entonces cuando vieron los féretros.
La sorpresa fue mayúscula e informaron la situación al Ministerio Público Fiscal. 
El allanamiento generó conmoción y surgieron muchas versiones del hecho, las que fueron difundidas en las redes sociales. "Había siete cajones y en uno de ellos había un cadáver", indica una de ellas.
Pero, posteriormente las autoridades policiales aclararon el caso.
"En la noche del martes, cerca de las 23.30, se constituyeron en un inmueble ubicado por calle Canal 13 al 600 los efectivos de la Comisaría 11ª, lugar donde hallaron cuatro ataúdes vacíos en una vivienda. No se iniciaron actuaciones", informaron fuentes oficiales.
Desde la Fiscalía, en tanto, el doctor Pablo Sosa desestimó el inicio de acciones ante la inexistencia de delito, pero tomó nota respecto de la preocupación de los vecinos en relación a los recurrentes hechos delictivos en esa zona y que esa casa podría ser un aguantadero de maleantes.
MADERAS FUNESTAS
Los habitantes del barrio Canal 13 que llegaron hace pocos años a la zona desconocen a ciencia cierta quiénes fueron los últimos moradores de la casa abandonada. "Hace tres años vivimos acá. Cuando llegamos la casa ya estaba deshabitada, pero un día vino un hombre con una camioneta y habló con todos los vecinos de la cuadra y dijo que supuestamente había comprado la propiedad. Después desarmó toda la casa, se llevó hasta los ladrillos y no vino más", contó un joven que habita una de las viviendas de esa cuadra.
Pero, una de las vecinas más antiguas de la zona, quien tiene su vivienda lindera a "la casa de los féretros", develó el misterio.
Relató que al menos hace tres décadas vivía allí una familia y que luego de crecidos los hijos quedó la pareja de ancianos sola. Hace una década aproximadamente, el hombre, ya de avanzada edad, falleció y su esposa se fue a vivir con una de sus hijas a otro país.
La propiedad habría quedado en posesión de otros tres hijos que dispusieron del inmueble para alquilarlo. Fue entonces que se alojó allí un carpintero que fabricaba féretros. "Hacía muebles y arreglos de aberturas, todo lo que tiene que ver con el oficio, pero también fabricaba estos ataúdes", contó la vecina.
Al parecer, lo que habría ocurrido es que el hombre fue desalojado y en la rápida mudanza habría dejado allí los ataúdes, con la promesa de buscarlos más adelante. Nunca lo hizo y quedaron allí, abandonados.
Quienes administran la propiedad, en tanto, informaron que "el inmueble está próximo a ser vendido" y se demolería lo poco que queda en pie.
 Mientras tanto, los vecinos del lugar claman: "Queremos que cerquen ese lugar, porque es una cueva de chorros".
Hasta que eso ocurra, seguirán pasando por allí curiosos convocados por los mitos que se generaron en torno a la vivienda.