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Administradores de la miseria

Un legislador recono­ció que el Polo Obrero (PO) cobra el 2% de los ingresos a cada uno de los afiliados que reciben un plan estatal.

La semana pasada una multitud de manifestan­tes conducidos por movimiento sociales, casi todos de tendencia izquierdista entre los que sobresale el Polo Obrero (PO), copó el centro de la Capital Federal en reclamo de más asistencialismo a través de la ampliación del número de planes socia­les y el aumento del beneficio dinerario que reciben. Sin respuestas oficiales a esa exigencia la protesta se repetirá con una amenaza de acampe por tiempo in­determinado en la avenida 9 de Julio. No hay sorpresa, el tropel de piqueteros tomando el control de la vida pública es parte de la rutina en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Una mala señal que se replica en distin­tos puntos de la geografía nacio­nal y que desnuda el sendero de desgobierno por el cual transita la Argentina.

En medio del caos que se vivió la semana pasada por la movili­zación piquetera, Miguel Ángel Pichetto describió el cuadro de situación con una economía de palabras y al mismo tiempo una precisión conceptual que mere­cen ser refrescada, sobre todo porque en las últimas horas los propios dirigentes que organi­zan la protesta le dieron la razón. ¿Qué dijo Pichetto? El líder del Peronismo Republica­no cuestionó sin filtro la movilización que de la de­nominada Unidad Piquetera al afirmar que "la mitad eran extranjeros conducidos por los gerentes de la pobreza".

La declaración del ex legislador nacional y compa­ñero de fórmula de Mauricio Macri, que hoy ocupa el cargo de Auditor General de la Nación, provocaron una catarata de quejas, en tono de desagravio. Sin em­bargo, los hechos certifican su impresión. 

Pichetto señaló, respecto de la movilización de la se­mana anterior: "Había un ejército cortando la calle. La mitad eran extranjeros: latinoamericanos que vienen al Conurbano conducidos por los gerentes de la po­breza". Pues bien, ahora ha quedado en evidencias que hay dirigentes que administran esos planes de miseria.

Ayer, el legislador porteño Gabriel Solano reconoció que el Polo Obrero (PO) cobra el 2% de los ingresos a cada uno de los afiliados que reciben un plan estatal, por lo que obligó a Eduardo Belliboni, líder del espacio, a explicar el motivo de la recaudación. "Las organiza­ciones de los desocupados organizan y defienden un financiamiento autónomo para las necesidades de la lucha y de los barrios. El movimiento piquetero sostie­ne, sin apoyo del Estado, miles de comedores popula­res en todo el país", señala un comunicado del PO, que lleva la firma de Belliboni.

Y continúa: "Para eso es necesario tener un lugar donde hacer la olla popular y por lo tanto pagar alquileres, comprar una garrafa, pagar los fletes para trasladar los alimentos que el Es­tado no entrega en la puerta de cada comedor si no en un depósito central. Gastos que debería finan­ciar el Estado pero que terminan financiando las familias".

El texto sostiene que la unidad piquetera se enfrenta a un ajuste por parte del Gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional (FMI), junto con diversos sectores de poder. De esta manera el PO justifica los cobros compulsivos para alimentar "cajas políticas". Solano admitió que en el PO existe el siste­ma de recaudación y agregó: "Ese 2% sirve para finan­ciar lo que el Estado no financia. Por ejemplo, el alqui­ler de comedores y merenderos, y el gasto logístico y de transporte de la mercadería. El Potenciar Trabajo son $19.000, estamos hablando de $380".

El comunicado detalla que en "las asambleas votan un aporte voluntario del 2% de los ingresos. En las asambleas del Polo, se rinde cuentas sistemáticamente sobre los ingresos y gastos y se aprueba colectivamen­te el destino de los recursos".

Por si hacía falta alguna certificación a las sospechas generalizadas sobre el aprovechamiento de los plane­ros, la confesión del PO transparenta la realidad.