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Las reservas, en nivel crítico

Los analistas internacio­nales están advertidos de que la Argentina "casi no tiene efectivo para evitar la devalua­ción".

El dólar blue que se comercializa en el mercado informal retrocedió 7 pesos, en lo que pare­ció ser la mejor señal a favor de Sergio Tomás Massa, quien se incorporó el miércoles al Ga­binete nacional con poderes amplios. Además las ac­ciones de las empresas argentinas que cotizan en Wall Street subieron 5% y también los bonos soberanos ex­perimentaron un punto de crecimiento, lo que se po­dría interpretar como una respuesta positiva al golpe de timón que se produjo en el Gobierno de los Fernán­dez. La expectativa, sin embargo, no se tradujo en un cambio de tendencia en el mercado de cambio oficial y el Banco Central de la República Argentina tuvo nuevamente que salir a vender dólares prolongan­do la sangría de divisas que vie­ne desde hace bastante tiempo y pone en jaque todo el plan que tiene en mente el flamante titular de Economía. El hecho es que la Argentina enfrenta un proble­ma muy serio y que han tratado pertinazmente de disimular: la sequía de reservas.

Quedan dólares para dos se­manas como mucho, advierten los que siguen el movimiento de las cuentas del Central, que ayer por séptima jornada consecutiva terminó desprendiéndose de un capital valiosísimo. Vendió 150 millones de dólares, aproxi­madamente unos 100 millones de dólares fueron des­tinados a pagos de energía y combustible, comentaron los operadores. 

Según la estadística oficiosa, en las últimas siete ruedas el Banco Central acumuló ventas netas por US$960 millones, en la racha negativa más amplia en dos años, cuando a lo largo de 17 ruedas de negocios el Central se desprendió de US$1.551 millones entre el 19 de agosto y el 11 de septiembre de 2020. Pocos días después de ese capítulo, el 16 de septiembre de 2020 comenzó la aplicación de un recargo de 35% en con­cepto de anticipo por el impuesto a las Ganancias para la demanda minorista, complemento del 30% por el impuesto Para una Argentina Inclusiva y Solidaria (Pais), vigente desde el 26 de diciembre de 2019.

Dos años después los cepos con recargos no dieron frutos. La Argentina, gobernada por el Frente de To­dos, está a un paso del desierto de reservas. El tema es motivo de atención no sólo dentro del país, también en los mercados internacionales. La agencia Bloom­berg -prestigiosa en los análisis económicos a nivel global- advirtió sobre la compleja situación económi­ca de la Argentina, al señalar que el país "casi no tiene efectivo para evitar la devaluación". El reporte indica que "el país se ha convertido en si­nónimo de crisis financiera".

El diagnóstico, que se conoció al mismo tiempo que Sergio Massa llegaba al Ministerio de Economía, señala: "Con una inflación que se acerca a los tres dígitos y, según los economistas, a sólo uno o dos errores de política de desencade­nar una hiperinflación, el Banco Central está tratando desespera­damente de evitar una devalua­ción del peso que sólo daría paso a otra ola de alzas de precios". 

Alertó que "cada día, el banco envía a sus operadores a vender dólares y comprar pe­sos que nadie quiere. En promedio gasta US$60 millo­nes diarios. Por ahora, eso ha mantenido al peso ma­yormente estable en el mercado primario de divisas".

En esa línea, la agencia manifestó que "los datos pú­blicos del Banco Central son demasiado turbios para descifrar cómo está utilizando exactamente los com­ponentes de las reservas, y los funcionarios no hablan sobre el tema". A su vez, alertó que "los temores sobre la insolvencia del Gobierno son tan agudos que los ahorristas se apresuraron el mes pasado a sacar dóla­res de sus cuentas bancarias. Los depósitos en dólares cayeron a su nivel más bajo desde el 2016". Está claro que ante este panorama hay pocas posibilidades de obtener ayuda financiera del extranjero.